Una malformación arteriovenosa (MAV) es una condición en la que un grupo de vasos sanguíneos anormales y entrelazados afecta la forma en que fluye la sangre entre sus arterias y venas. Las MAV se encuentran más comúnmente en el cerebro y la médula espinal, pero también pueden ocurrir en otras partes del cuerpo.
Normalmente, las arterias transportan sangre rica en oxígeno desde el corazón hasta los tejidos del cuerpo, y las venas devuelven la sangre al corazón y a los pulmones. Los pequeños vasos sanguíneos llamados capilares ayudan en este proceso al ralentizar el flujo sanguíneo y permitir que el oxígeno llegue a los tejidos cercanos. Pero en un AVM, los capilares están ausentes, por lo que la sangre se mueve demasiado rápido de las arterias a las venas sin entregar oxígeno donde se necesita. Esto puede provocar daños en los tejidos y, con el tiempo, puede hacer que el AVM aumente de tamaño.
Muchas personas con un AVM en el cerebro o la médula espinal no presentan síntomas perceptibles. Sin embargo, en algunos casos, los vasos sanguíneos anormales pueden debilitarse y romperse, causando una hemorragia en el cerebro, lo que puede provocar un accidente cerebrovascular u otras complicaciones graves. Los AVM suelen detectarse por casualidad durante pruebas para otras condiciones de salud.