La terapia ocupacional comienza con un proceso de admisión del paciente, que incluye completar un historial médico y reunirse con miembros del equipo de terapia ocupacional para discutir objetivos personales. Es necesaria una planificación cuidadosa para este tipo de terapia, de modo que los pacientes puedan ser remitidos a cualquier otro servicio necesario para ayudarlos.
Los terapeutas ocupacionales enseñan a las personas cómo realizar las tareas cotidianas. Por ejemplo, ayudan a los pacientes que han perdido la visión o la audición a aprender a cocinar de forma segura e independiente. O, después de un derrame cerebral o una lesión cerebral, se puede guiar a los pacientes mediante ejercicios con las manos para ayudarlos a mover el brazo nuevamente.
En algunos casos, el paciente realizará la actividad con el terapeuta ocupacional. En otros, los pacientes practican solos. Los terapeutas ocupacionales son profesores creativos y pacientes que motivan a sus clientes a alcanzar metas que al principio pueden parecer imposibles.