Un estilo de vida saludable ayuda a reducir el riesgo y a controlar los primeros síntomas de la arteriopatía periférica.
- Siga una dieta cardiosaludable. Incluya mucha fruta, verdura y productos lácteos bajos en grasa y evite los alimentos ricos en grasas saturadas y colesterol.
- Dejar de fumar.
Ejercicio
Incorpore a su rutina una actividad física regular, como caminar, durante 30 minutos al menos tres o cuatro veces por semana. Caminar puede mejorar notablemente su calidad de vida. Además de aliviar los síntomas de la arteriopatía periférica, un régimen de caminatas constante lo hará:
- Le ayudará a mantenerse activo.
- Ayudar a controlar el azúcar en sangre, la tensión arterial, el colesterol y el peso corporal, factores todos ellos que pueden aumentar el riesgo de complicaciones de la arteriopatía periférica.
- Disminuir las probabilidades de sufrir un ataque cardíaco o un derrame cerebral.
Cuidado de los pies
Si padece diabetes y arteriopatía periférica, hable con su médico sobre el cuidado adecuado de los pies.
La arteriopatía periférica reduce el flujo sanguíneo a los pies, y los problemas menores, como cortes, llagas y ampollas, pueden no curarse con rapidez. La diabetes puede complicar los problemas de los pies porque puede reducir la circulación sanguínea en pies y piernas y puede causar daños en los nervios, o neuropatía diabética. La neuropatía diabética puede provocarle una disminución de la sensibilidad en los pies, y es posible que no sienta una llaga o que se le forme una ampolla en el pie.
Puede evitar que las lesiones leves en los pies se conviertan en infecciones:
- Llevar siempre zapatos, calcetines o zapatillas, incluso en interiores
- Limpiar los pies a diario e inspeccionarlos en busca de cortes, ampollas, llagas, callos y otras lesiones.
- Cortar las uñas de los pies en línea recta
- Llevar zapatos que le queden bien
- Buscar atención profesional para la eliminación de callos y callosidades