Una vez que se confirme el embarazo, no es necesario que “comas por dos”. No necesitarás aumentar tu ingesta de alimentos hasta más adelante en el embarazo. Es más importante llevar una dieta nutritiva que incluya todos los grupos de alimentos:
- Productos lácteos, incluidos los productos de soja fortificados
- Frutas y vegetales
- Aceites saludables
- Fuentes magras de proteínas, como aves, pescado y legumbres.
- Cereales integrales
Además, tome vitaminas prenatales que contengan colina, ácido fólico, yodo y hierro.
Durante el primer trimestre, comenzarás a realizar visitas regulares a tu obstetra y ginecólogo. La primera visita probablemente incluirá una conversación más larga sobre tu salud, embarazos anteriores y objetivos para este embarazo. Tu médico puede preguntarte sobre tu vida familiar, tu comunidad de apoyo social, tu entorno laboral y otros factores que podrían influir en tu embarazo.
Si tiene un nuevo proveedor, aproveche este tiempo para conocerlo y asegurarse de sentirse cómodo con él.
Su proveedor ordenará pruebas, que incluyen:
- Tipo de sangre y factor Rh
- Hemograma completo
- Prueba de embarazo si tu embarazo aún no está confirmado
- Pruebas para detectar enfermedades infecciosas, incluidas rubéola, hepatitis B y C, VIH y otras infecciones de transmisión sexual.
- Análisis de orina con urocultivo y toxicología.