La bursitis es una afección en la que el saco lleno de líquido, o bursa, que amortigua y protege una articulación se inflama y se irrita. La función de una bursa es mantener el movimiento suave de sus articulaciones, pero una lesión repentina, el uso excesivo o los movimientos repetitivos pueden irritar la bursa, provocando una bursitis.
Incluso algo tan sencillo como apoyarse en superficies duras durante mucho tiempo, trabajar en el jardín o fregar el suelo de la cocina puede provocar bursitis. El dolor de la bursitis puede aparecer de repente o acumularse con el tiempo.
Tipos de bursitis
Las bursas actúan como almohadillas entre sus huesos, ligamentos, músculos y tendones. Puede desarrollar bursitis siempre que tenga hinchazón o inflamación en una bursa.
Un tipo de bursitis, la bursitis séptica, se produce debido a una infección bacteriana. Sin embargo, muchos tipos se desarrollan como resultado del uso excesivo. Las articulaciones comúnmente afectadas incluyen:
- Codos (bursitis del olécranon)
- Caderas (bursitis trocantérea)
- Rodillas (bursitis prepatelar)
- Hombros (bursitis subacromial)
- Pies, especialmente en el tendón de Aquiles, el talón o el dedo gordo.