Los médicos pueden utilizar un medicamento llamado activador de plasminógeno tisular (tPA o alteplase) o tenecteplás (TNK) para disolver los coágulos de sangre y restaurar el flujo sanguíneo al cerebro. Para obtener los mejores resultados, el medicamento para disolver el coágulo debe administrarse en un plazo de 4.5 horas desde la aparición de los primeros síntomas del accidente cerebrovascular. Por eso es tan importante recibir atención médica de emergencia de inmediato.
Si el medicamento trombolítico no es una opción, los médicos pueden prescribir aspirina u otros anticoagulantes para ayudar a prevenir la formación de nuevos coágulos. Estos medicamentos también pueden ayudar a reducir el riesgo de futuros accidentes cerebrovasculares.
Después de un accidente cerebrovascular, algunas personas pueden necesitar medicamentos para reducir la hinchazón o la presión cerebral. Otros podrían requerir terapia de oxígeno o líquidos por vía intravenosa para mantenerse hidratados y obtener los nutrientes que necesitan para la recuperación.